Un terror llamado Danielewski

Este amable tipo que finge hojear Los detectives salvajes de Roberto Bolaño es el autor de un libro que no deja indiferente a quien lo lee, La casa de hojas. Pocos han sido capaces de servir una historia de terror tan subyugante, trufada con notas al pie que forman capítulos enteros, la narración paralela de dos tipos obsesionados por investigar la trama que da origen al libro, extensas bibliografías eruditas, inventadas y reales, referencias, citas. Una auténtica locura. Un mamotreto de 709 páginas que a ratos es una tesina soporífera, una historia de realismo social, y un conjunto de caligramas. Pero sobre todo un juego de mesa. En serio.

El lector decide si entra o no en todas las casillas, si se salta tramos o los recorre. La historia de terror que preside todo está por encima, y te mantiene absorbido sobre la base más manida que pueda imaginarse, la casa encantada. No con espíritus, ni apariciones, ni nada por el estilo, sino con el monstruo más puro de todos. Uno sin rostro, ni apariencia, algo que en realidad no existe, y del que solo vemos las consecuencias de sus actos. Banales, más que malvadas. Un infierno como lo hubiera descrito Dante de haber nacido en nuestro tiempo y llamarse Danielewski.

El autor de La casa de hojas es un escritor tan improbable que solo podría haber sido publicado de dar con editores insólitos. Mezclar en un tocho así una historia de terror, saga familiar, especulación metafísica, colección epistolar, colección de citas y bibliografías, artículos periodísticos, referencias, y seguro que me dejo algo, y decir a alguien que te lo publique no es un acto de fe. Es un suicidio. Porque encima la trama es poliédrica, no puede seguirse a través del tradicional planteamiento, nudo y desenlace. Por el contrario, es una locura de ascensores, escaleras, habitaciones, pasillos, en la que haría falta un mapa para no perderse algo. Y lo más raro de todo. Pese a su carácter experimental, es extremadamente fácil de leer y absolutamente subyugadora.

La trama principal, terrorífica, nos habla del fotógrafo Navidson y su casa, que comienza midiendo más por dentro que por fuera, y que poco a poco irá abriendo pasillos en su interior, nuevas habitaciones, sótanos, escaleras. Arquitecturas expandidas en un espacio que no existe, una tercera dimensión cuya mayor maldad es la ausencia de todo. Acabará explorando esa magnitud con un equipo de personas que se perderán en un espeluznante descenso a los infiernos vacíos.

El libro nos habla continuamente, como un tratado sobre cine, de El expediente Navidson, una película documental que en realidad no existe. Pero tal como habla de ella sí parece haberse estrenado en algún remoto festival independiente. Navidson ha rodado y montado su experiencia en el interior del infierno de la casa. Hay además un manuscrito de idéntico título, estudiado hasta la nausea por un sabio ciego, un tal Zampano, a cuya muerte es retomado por un joven tatuador de veintinco años, Johnny Truant. Su obsesión por ese estudio crítico, que le llevará a no alimentarse, a no lavarse, a no trabajar ni salir, es la historia de un maníaco, a ratos terrorífica, a ratos profundamente humana, a la altura de los mejores narradores rusos.

Hay que añadir también el corpus de notas eruditas. Acompañando todo esto, el autor cita lo mismo a Marx, Heidegger, Poe, Melville, Borges, Joyce, Shakesperare, o Thomas Pychoon, mezclando libros que existen con otros inventados. La totalidad es un puzzle, parecido a las trampas de El Ulises, a la desestructuración de La broma infinita o a los recovecos de El arcoiris de gravedad. Y siempre con una novela de Stephen King en el fondo.

Hay vida suficiente para descifrar este libro. O deberemos renunciar al menos durante un año, lápiz y papel en mano, al resto de nuestra biblioteca para enfrascarnos en lecturas, relecturas, análisis. Es una trampa, ¿saben? Si lo hiciéramos podríamos convertirnos en Zampano, en el estudiante, o en el mismo Navidson. Y quién sabe si de pronto cierta habitación del interior de nuestra casa comienza a medir unos centímetros más.

A los fanáticos de La casa de Hojas esto no les desanima. En absoluto. A través de la página web del autor podemos llegar a los foros de discusión sobre el libro. Allí hay miles de post, en diversos idiomas. Más de 56.000 publicaciones en inglés, casi 10.000 en francés. Menos significativo es el griego, o italiano. Y tampoco destaca el español. Aunque en todos hay más visitas y consultas que post publicados, y eso significa que hay muchos lectores anonadados buscando respuestas por ahí.

La editorial que lo ha publicado en España, Pálido Fuego, no es una de las grandes, así que eso explica la escasez de presencia en los foros. Y algo similar sucede en otros idiomas. Este está considerado un libro para minorías, o de culto, aunque vaya por la sexta edición en nuestro país. Cabe decir que Danielewski está absolutamente encantado con el ejemplar en español, porque ha respetado absolutamente su original publicado en inglés. Y eso significa páginas en blanco con una palabra en medio, caligramas al modo de Apollinaire, bocetos a lápiz, polaroids reproducidas a color, cambios en tipografía, letras apretadísimas, o pies de página que se convierten en varias decenas de páginas seguidas.

Les haré una confesión. Me salté muchos trozos. De La Casa de Hojas me quedaría exclusivamente con la narración de Navidson, la novela de terror escalofriante que logró atraparme como ya no lo conseguían este tipo de textos desde mi adolescencia. La parte de Zampano y el estudiante enloquecido, que parece la de un yonqui, tiene un realismo duro, muy norteamericano, muy heredero de la generación Beat, y como complemento de lo primero, no está mal. Aunque cuando llegas al final te den ganas de abofetear a Danielewski. ¿En serio, tío? ¿Para eso me has traído hasta aquí?

El resto es más para jugadores, no para lectores de mi calaña. Pasó el tiempo en que me apetecía perderme en citas de grandes intelectuales haciendo constructos, como en la universidad. Pero eso es solo una preferencia personal que no le quita un ápice de calidad, valor, originalidad y rareza a la novela. No hay una sola página gratuita, los caligramas están perfectamente construidos, y hay un momento sublime en que las tipografías te conducen a la soledad, la caída en el vacío, y la pérdida. A quien le apetezca puede perderse en una investigación de Sherlock Holmes a través de las notas de Zampano o las evidencias de Navidson. Los cazadores de misterios podrían incluso arriesgarse a buscar el lugar en que está la casa imaginada, trasladándola a un escenario de verdad. Aunque quizá para esos sea menos estéril liarse a rebuscar, preguntar y leer en los post.

Esta es la gran meta novela de nuestro tiempo. Y rebosa tanto, que sus páginas se salen de la literatura. Lo que no soy capaz de decirles es a dónde.

Autor: MST Martín Sacristán

Escritor, periodista, creador de contenidos Y con la palabra, lo que tú quieras. www.martinsacristan.com

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.