A mi no me gustan los libros

Cuando una persona me dice que no le gustan los libros, siempre quedo convencido de que nadie ha tenido la paciencia de encontrar para él, o ella, el libro que le gustaría.  No es extraño, dado lo mareantes que resultan la lista de novedades editoriales anuales, las librerías y sus interminables estantes, los catálogos editoriales, las reseñas, los consejos de amigos, las recomendaciones, y el acumulado de publicación de la cultura humana universal. Eso, por no hablar de los prejuicios a que nos induce nuestra educación, y que exige que una vez superados los dieciséis no leamos libros juveniles, pero sí a Stevenson y su Isla del Tesoro, porque es un clásico, o a Melville y su Moby Dick por lo mismo. La ciencia ficción no es literatura, pero varias obras de Asimov están en esas listas chorras de “1.001 libros que hay leer antes de morir” (¿de aburrimiento?).

La mayor biblioteca dedicada a la conservación de manuscritos y libros raros, en la Universidad de Yale.
La mayor biblioteca dedicada a la conservación de manuscritos y libros raros, en la Universidad de Yale.

Este es un blog para acabar, en la medida de lo posible, con esas ideas, y con los pervertidos que determinan qué puede, y no puede, leerse. Estarán todos los géneros, sin censuras. Y todo, hecho por un escritor a quien todo lo que ha leído -varios miles de libros- aún le parece poco, que sigue descubriendo autores y lecturas cada día, y cuyo único ánimo es descubrirle a otros esos tesoros de los que es capaz el ser humano. Somos una especie capaz de las mayores atrocidades, ruindad y mezquindad, pero ciertos individuos, al ponerse a escribir, me devuelven la confianza en que merezca la pena no extinguirse. Ya veremos.